(Segunda Parte)

Para permitir que Bloomberg tenga esperanzas de obtener la nominación de su partido el presidente del mismo, Tom Pérez, junto a su camarilla de burócratas; ha cambiado de un plumazo las reglas que regulaban la entrada de dinero a las campañas electorales, paso que perjudica en gran medida la campaña de los demás contrincantes, en particular la de Sanders. De nuevo, para el lector ajeno a la realidad de la política americana e incluso muchos que viven aquí pero permanecen en el lazy boy, la entrada de un candidato más aunque sea con cierto retraso no significa nada; sin embargo no es así; el señor Bloomberg no es cualquier candidato sino que significa la abdicación de los demócratas a toda la perorata de diversidad y espíritu cuasi proletario de la que se habían rodeado para demonizar a Trump. Para ningún observador objetivo este giro de 180 grados puede permanecer inadvertido. Si al final la disyuntiva del 2020 se limita a escoger entre dos caucásicos ricos y del sexo masculino los demócratas habrán recibido un tomatazo en pleno rostro por más que su prensa supeditada; casi todos los componentes del main stream media, se empeñe a evitar el tema y a sublimizar y dar estatura épica al infantil y chusma intercambio de insultos entre dos ricachones malcriados.  En palabras más claras: llevando a Bloomberg a las elecciones el partido simbolizado por el burro; más allá del resultado del voto en noviembre, habrá perpetrado la burrada más grande de su historia: demostrar una vez más que la presidencia se puede comprar y que contrario a lo que tratan de inculcarnos, lo importante es ganar a cualquier precio.

Pero el panorama pudiera complicarse para el acaudalado ex alcalde de New York. Mientras los demás llevan tiempo bajo la lupa y han debido enfrentar algún que otro escándalo o episodio desagradable él empieza sólo ahora y en dos días le han salido previas declaraciones ante las que ha corrido a lanzar disculpas por doquier. Nadie puede saber si todo acaba aquí o si el señor es otro patán newyorkino; si así fuese no veo cómo la nomenclatura demócrata podría explicar a su base haber seleccionado al individuo más parecido a aquel que por cuatro años ha descrito como el diablo en persona.

Mientras redacto estos renglones la Asociación Culinaria de Las Vegas; un componente importante en ese estado resort, acaba de anunciar que no apoyará a ninguno de los pre candidatos demócratas lavándose así las manos y en cierto modo telegrafiando que no le gustan los dos punteros. (CONTINUARÁ)

Andrés Alburquerque

Nacido en La Habana, Cuba en 1956 vivió su infancia y adolescencia en el seno de una familia de miembros del PSP, Partido Socialista Popular.

Graduado como profesor de educación superior en lingüística e idioma inglés, abandonó la isla en 1988 a causa de choque frontal con los dogmas del régimen.

Ha vivido en Italia, República Dominicana y México y desde 2007 reside en Miami donde es miembro activo de la comunidad cubano americana y uno de sus voceros más reconocidos; como profesión ejerce la operación turística y la administración de condominios además de participar activamente en paneles de la televisión local.

Es miembro del Partido Republicano y participa activamente en la esfera ideológica y filosófica. Fundador y líder de varias organizaciones políticas como Conciencia Cívica y Afro Cuban Forum. Posee las ciudadanías cubana, italiana y americana.

Las opiniones expresadas en este espacio, son de absoluta responsabilidad del escritor del artículo
y no necesariamente tiene que coincidir con la posición editorial de LA VOZ ESPAÑOLA

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