(Primera Parte)

Desde hace meses el lector recibe cientos de criterios y predicciones sobre quién ocupará La Casa Blanca luego de las elecciones del próximo noviembre; muchos de los analistas derrochan dominio de estadísticas y situaciones singulares relacionadas con las primarias demócratas y a partir de sucesos pasados pretenden dar forma a lo que ocurrirá esta vez. Yo prefiero no abrumar a quien me lea con datos inútiles que me harían lucir informado y ducho en el tema pero que en realidad poco significan en el mundo de hoy; lo cierto es que nadie sabe nada; es demasiado temprano aún y en el ambiente polarizado y virulento que existe cualquiera pudiera dar una sorpresa. Lo que podemos hacer con cierta seriedad y algo de precisión es tomar nota de lo que ya ha sucedido y proyectar una idea de donde se encuentran los elementos de este rompecabezas que cada cuatro o dos años según el tipo de contienda, nos roba tiempo, nos arruina relaciones amistosas y familiares y generalmente poco ayuda a resolvernos los reales problemas que debemos enfrentar cada día en nuestras vidas; siguiéndoles el juego no hacemos más que complacer al poder que se recrea con y se nutre de la división y la animosidad entre los ciudadanos. El único modo disponible a quienes por décadas han ocupado puestos en la burocracia sin preocuparse para nada por nosotros es mantenernos divididos y enemistados pues una conversación sincera y seria entre los ciudadanos pudiera provocar que nos percatáramos de lo obvio y les echásemos a puntapiés de sus cómodas poltronas.

En el lado republicano el actual presidente Donald Trump debe sólo esperar para saber quién será su oponente. En el lado demócrata el caso es mucho más complicado y no está aún claro quién será el retador. Con la habitual demagogia y el populismo que le caracteriza el partido de Kennedy lanzó un caleidoscopio de contrincantes; sólo por las apariencias pues era evidente que muchos de ellos no tenían lo necesario para culminar el recorrido. Así las cosas llegamos al tristemente célebre  “caucus” de Iowa luego del cual Bernie Sanders y Pete Buttigieg se perfilaron como los punteros; el pasado martes se celebraron las primarias de New Hampshire y Buttigieg derrotó a Sanders por un estrecho margen seguido por Amy Klobuchar en un, para algunos, sorpresivo tercer lugar.

No deseo aturdir al lector no americano con detalles demasiado específicos pero del mismo modo que las elecciones presidenciales se tiene en cuenta  el voto popular (el de cada ciudadano) pero al final lo importante son los votos electorales; emitidos por el colegio electoral; las primarias demócratas cuentan con delegados que según el número de votos son asignados a los competidores; así las cosas mientras el voto popular de New Hampshire fue a favor de Sanders 76,324 contra los 72,457 de Buttigieg, ambos lograron 9 delegados y es ese número el que decide al final; en Iowa Sanders obtuvo 12 delegados y fue superado por Buttigieg que obtuvo 13; es decir por ahora Sanders cuenta con 21 precedido por Buttigieg con 22; los demás candidatos cuentan con muchos menos, pero esto puede y debe cambiar radicalmente a partir de Nevada (caucus febrero 22) que vendrá seguida de Carolina del Sur (primaria abierta febrero 29). Ver Nota al pie del texto

Joe Biden; quien fuera el segundo de Obama entre 2008 y 2016 y hasta hace sólo semanas se presentaba como el candidato de facto parece haberse desinflado totalmente y a menos que logre victorias aplastantes en las próximas dos consultas; en especial en la de Carolina del Sur, pudiera verse obligado de cejar en su empeño; Elizabeth Wareen se encuentra en situación similar aunque su caída ha sido menos estrepitosa. Sanders y Buttigieg ambos en punta en estos primeros eventos, pudieran verse seriamente perjudicados por la comunidad afroamericana que, contrario a cuanto nos pretenden hacer creer, es esencialmente conservadora y pudiera responder con estupor ante la condición abiertamente gay de uno y la utopía socialista del otro. Muchos prevén que Klobuchar perderá el oxígeno en las próximas citas y esto crearía un vacío que el DNC parece haber decidido llenar con nada menos que Mike Bloomberg. (CONTINUARÁ)

Nota: Primarias abiertas son aquellas donde para determinar cuál candidato dentro de un partido es el más popular cualquier ciudadano registrado para votar puede participar; las otras primarias son solo para los afiliados al partido en cuestión.

Andrés Alburquerque

Nacido en La Habana, Cuba en 1956 vivió su infancia y adolescencia en el seno de una familia de miembros del PSP, Partido Socialista Popular.

Graduado como profesor de educación superior en lingüística e idioma inglés, abandonó la isla en 1988 a causa de choque frontal con los dogmas del régimen.

Ha vivido en Italia, República Dominicana y México y desde 2007 reside en Miami donde es miembro activo de la comunidad cubano americana y uno de sus voceros más reconocidos; como profesión ejerce la operación turística y la administración de condominios además de participar activamente en paneles de la televisión local.

Es miembro del Partido Republicano y participa activamente en la esfera ideológica y filosófica. Fundador y líder de varias organizaciones políticas como Conciencia Cívica y Afro Cuban Forum. Posee las ciudadanías cubana, italiana y americana.

Las opiniones expresadas en este espacio, son de absoluta responsabilidad del escritor del artículo
y no necesariamente tiene que coincidir con la posición editorial de LA VOZ ESPAÑOLA

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